Hace algunos días, antes de viajar a Ecuador, el técnico de la selección peruana, Sergio Markarián, afirmó con cierta exageración que “Perú tenía una cultura del fútbol en altura” porque muchos de sus equipos de clubes del llano jugaban cotejos de su torneo local en sitios muy altos. Los peruanos trabajaron en Arequipa, fueron a Quito (2.800 metros de altitud) y perdieron.
Este nuevo triunfo ecuatoriano en el estadio Atahualpa de su capital renovó los comentarios sobre el provecho que el fútbol de esa nación obtiene al jugar como local en ese sitio.
Y todo eso puede llevar, aunque es muy riesgoso, a hacer una comparación entre lo que ocurre en Quito y lo que sucede en La Paz. Cabe reconocer, como punto de partida, que hay ciertas diferencias entre las selecciones de ambos países. Y que Ecuador ha cimentado algunos de sus éxitos con buenos resultados en el exterior.
Algunos datos comparativos manejan los resultados que nuestro equipo nacional obtuvo desde el año 2000, en partidos de eliminatorias, y los resultados que logró Ecuador a partir de 1998, porque en 1996 jugó por última vez como dueño de casa en Guayaquil.
Bolivia disputó en La Paz 28 partidos y obtuvo 44 puntos, con un rendimiento del 52%.
Ecuador jugó en Quito 36 partidos y ganó 80 puntos, con un rendimiento del 74%.
Cabe recordar que la selección boliviana disputó, entre 1957 y 2000, 28 encuentros eliminatorios en La Paz, con un rendimiento superior al 70%.
Gran parte de algunos éxitos ecuatorianos en este certamen —se clasificó a los mundiales de 2002 y 2006— se basó en los cotejos disputados en el extranjero (logró desde 1998 el 24% de los puntos), mientras que nuestro conjunto nacional consiguió solamente cuatro empates en 30 actuaciones fuera de casa, lo que equivale a un poco más del 4% de los puntos en juego en esa situación.
¿Es ventaja? Hay que jugar en La Paz siempre y cuando se cuente con un equipo capaz de fulminar a sus rivales, de hacerle sentir de verdad lo que es la ventaja natural que otorga la altura.
“Jugar en La Paz o en una ciudad de altura siempre da ventaja, siempre y cuando se cuente con un equipo preparado; miren a Real Potosí que hace siete años no deja de competir en torneos internacionales. Lo importante sería contar con un equipo capaz, citar a un Gerardo Yecerotte incansable y efectivo jugando de local”, sostuvo Freddy Cáceres, periodista orureño del matutino La Patria.
Para el editor de Deportes del matutino tarijeño El Nacional, Andrés Tórrez, La Paz es el bastión natural en donde se puede sacar algo de diferencia: “Ya se demostró que jugando en Santa Cruz u otra ciudad a menor altura la situación es peor, porque los de afuera jugarán como dueños de casa y la diferencia se hará mucho más grande”.
Desde Sucre, Hernán Vildoso, director de Supratel, considera que ni siquiera debería tocarse la localía, por el contrario, el técnico debería pensar en hacer miniciclos en La Paz, vivir en la ciudad y no dar opiniones que repercuten en algunos jugadores.
“Si el técnico habla de la altura, qué podemos esperar del resto. La verdad no entiendo algunas cosas que pasan. Yo creo que Quinteros debe trabajar más y hablar menos, y buscar las mejores opciones de trabajo para sacarle jugo a la pequeña ventaja que tenemos jugando allá”.
Grover Echavarría sugiere que Quinteros debe cambiar sus pensamientos e incluso trasladarse a vivir a La Paz. “Él tiene que sentir la localía, venir aquí a dirigir y practicar. Además, darles oportunidad a jugadores que pueden rendir mejor aquí”.
Bernardo Silva considera que hay una gran posibilidad de pelear algo y de dar un giro a la actual campaña boliviana siempre y cuando Quinteros se anime a jugar sólo con jugadores de altura y aquellos que se adapten bien a esa condición.
La Razon

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